Sin Límite

La verdad es que no somos perfectos y nunca lo seremos. Jesús nos ha dado una nueva vida, pero seguimos teniendo muchas dificultades y obastáculos de la vida antigua. Es posible que al principio te desilusiones si creías que todos tus problemas iban a desaparecer como por arte de magia. Eso no va a pasar, pero hay algo que sí ha cambiado radicalmente: la forma en que nos enfrentamos a nuestros obstáculos.

Muchas veces haremos cosas que están mal y sentiremos que no estamos tan cerca de Dios como nos gustaría … ¡pero “tranqui tronco/a!” Acercarnos a Dios no es nada difícil.

Lo primero que hay que hacer es recordar que TODOS nuestros pecados son perdonados.

Y a esto añade: Nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. Hebreos 10:17-18

Pero ¿Qué pasa cuando pecamos (hacemos cosas que a Dios no le agradan) en el día a día? ¿Crees que el día que aceptaste a Jesús como salvador, automáticamente te convertiste en un “robot que no puede pecar?” Échale un vistazo a este versiculo:

Si decimos que no cometemos pecado, nos egañamos a nosotros mismos y no hay verdad en nosotros. Pero si confesamos a Dios nuestros pecados, podemos estar seguros de que él, que es absolutamente fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. Juan 1:8-9

¿Qué pasa cuando confesamos nuestros pecados? ¿y si decimos que no tenemos pecado?

Confesar significa decirle a Dios lo que has hecho mal. Cuando hemos pecado debemos ser tranparentes con Dios y contárselo sinceramente. Así reestablecemos nuestra relación con él. El pecado en la vida diaria no cambia nuestra condicion de hijos de Dios. Sin embargo, interrumpe nuestra amistad con él, es decir no aleja. Confesándole nuestros pecados volvemos a establecer una comunicación estrecha y cercana.

Pero … ¿sabes qué? Además de darnos una forma de arreglar esa amistad con él, también nos ayuda a no hacer las cosas que no le agradan, antes de que las hagamos.

Recordad que toda tentación o toda prueba que os sobrevenga es cosa humana; pero recordad también que Dios, en su fidelidad, no permitirá que seáis tentados más allá de lo que podáis sorportar, sino que, al llegar las pruebas, él os dará la forma de salir de ellas. 1 Corintios 10:13

¿Qué nos dará el Señor al llegar las pruebas? y ¿hasta dónde permitirá Dios que seamos tentados?

No hay nadie perfecto. Sólo hay perdonados. Pero cuando hacemos algo que causa daño a nuestra relación con Dios, no hay que tirar la toalla. Hay que levantarse, confesarlo, y seguir adelante. Jesús sigue siendo tu amigo, conoce tus debilidades y nunca, nunca te dejará tirado. Solamente quiere que te acerques a él cada vez que le necesites para perdonarte y ayudarte a andar en sus caminos.

Sitio web © 2010 Unión Misionera Evangélica
email: .(JavaScript must be enabled to view this email address)